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Niños
superdotados
La
detección precoz es fundamental para responder a sus necesidades
y evitar el fracaso escolar
Reconocer
a un niño superdotado no siempre es fácil. Apenas un 2%
de la población infantil iguala o supera el coeficiente intelectual
para ser calificado como tal (130) y casi la mitad de los que lo consiguen
se presentan como niños problemáticos con bajo rendimiento
académico e, incluso, fracaso escolar. Y es que no detectar a
tiempo la denominada sobredotación intelectual puede llevar al
menor a aburrirse en el colegio por falta de motivación. Los
afectados se quejan, además, de que el profesorado no cuenta
con la preparación necesaria para identificarlos y reprochan
a la Administración la falta de centros especializados y ayudas
económicas para potenciar sus capacidades y recibir la educación
especial que requieren.
Azucena
García para Consumer.es Junio, 2004
Cómo identificarlos
La Organización
Mundial de la Salud (OMS) define a una persona superdotada como "aquella
que cuenta con un coeficiente intelectual superior a 130". Una circunstancia
que apenas se da en el 2% de la población y cuya detección
a menudo resulta complicada.
Los tradicionales test de inteligencia son la mejor manera de identificar
a un niño o adulto superdotado, pero no la única. Realizadas
siempre por profesionales, estas pruebas deben completarse con la acreditación
de otras cualidades como la creatividad artística o el razonamiento
lógico de las situaciones.
"Tradicionalmente se ha asociado la superdotación sólo
a altas puntuaciones en los test de inteligencia y a la obtención
de resultados brillantes en la escuela. En la actualidad, la mayoría
de los autores prefieren hablar de talentos múltiples, altas capacidades
o talentos específicos en diversas áreas como la música
o las matemáticas", explica el presidente de la Asociación
Española de Superdotación y Altas Capacidades (AESAC),
José Antonio Montes.
Por sexos, resulta llamativo que, mientras en edades tempranas aparecen
niños y niñas superdotados en similar proporción,
en la adolescencia la diferencia entre ambos grupos puede alcanzar hasta
ocho puntos. Una circunstancia que, en muchos casos, los expertos achacan
al interés de las chicas por ocultarlo para evitar así la
presión que el entorno ejerce sobre ellas y que les hace valorar
más la aceptación e integración social que la obtención
de resultados académicos brillantes.
Entre otros indicios, a la hora de reconocer a un niño superdotado,
se pueden tener en cuenta los siguientes:
- Gran
curiosidad y creatividad.
- Rapidez
de aprendizaje y excelente memoria.
- Intereses
muy variados y búsqueda lógica del por qué de las
cosas.
- Rechazo
a la autoridad y gran independencia.
- Comprensión
y lectura precoz.
- Persistencia.
- Capacidad
de liderazgo y gran energía, con bajo nivel de cansancio.
- Alta
autoestima académica, no personal.

Problemas
Desde muy
jóvenes, las personas superdotadas desarrollan unas habilidades
inusuales para su edad que deben servir de pista para los padres. Si se
identifican a tiempo, los pequeños superdotados podrán potenciar
sus aptitudes y desarrollarlas plenamente una vez alcanzada la edad adulta.
En caso contrario, su desarrollo intelectual se verá frenado y,
en casi el 50% de los casos, el fracaso escolar será el siguiente
paso.
"Hay
quien piensa que es mejor un diagnóstico lo más temprano
posible, entre los dos y los tres años. Otros, en cambio, creen
más acertado esperar hasta los cinco o los seis años, ya
que a estas edades es más fácil distinguir las altas capacidades",
precisa el presidente de AESAC.
De cualquier
manera, la detección temprana resulta fundamental para ofrecer
al niño el entorno educativo más conveniente y la atención
que merece. En este sentido, desde la Asociación Española
de niños Superdotados se hace hincapié en la necesidad de
"diseñar, programar e impartir" actividades de formación
permanente al profesorado no universitario, así como en la importancia
de "promover actividades educativas, escolares, científicas
y sociales con los padres".
Y es que
unos y otros no siempre son capaces de detectar a un niño superdotado,
ya que suelen asociarle con un alumno aplicado y de expediente académico
brillante, mientras que, a menudo, acostumbrados a superar los primeros
cursos sin esfuerzo y dominados por el aburrimiento que supone aprender
a un ritmo más rápido que el del resto de compañeros,
estos niños no desarrollan unos hábitos de estudio y no
es raro que presenten bajo rendimiento escolar ante la falta de estimulación
intelectual y nuevos retos.
A todo esto se añade el hecho de que suelen ser también
niños problemáticos en la escuela, al rechazar la autoridad
de los maestros y resultar demasiado inquietos y activos.
Desde muy
jóvenes, las personas superdotadas desarrollan unas habilidades
inusuales para su edad que deben servir de pista para los padres. Si se
identifican a tiempo, los pequeños superdotados podrán potenciar
sus aptitudes y desarrollarlas plenamente una vez alcanzada la edad adulta.
En caso contrario, su desarrollo intelectual se verá frenado y,
en casi el 50% de los casos, el fracaso escolar será el siguiente
paso.
"Hay
quien piensa que es mejor un diagnóstico lo más temprano
posible, entre los dos y los tres años. Otros, en cambio, creen
más acertado esperar hasta los cinco o los seis años, ya
que a estas edades es más fácil distinguir las altas capacidades",
precisa el presidente de AESAC.
De cualquier
manera, la detección temprana resulta fundamental para ofrecer
al niño el entorno educativo más conveniente y la atención
que merece. En este sentido, desde la Asociación Española
de niños Superdotados se hace hincapié en la necesidad de
"diseñar, programar e impartir" actividades de formación
permanente al profesorado no universitario, así como en la importancia
de "promover actividades educativas, escolares, científicas
y sociales con los padres".
Y es que
unos y otros no siempre son capaces de detectar a un niño superdotado,
ya que suelen asociarle con un alumno aplicado y de expediente académico
brillante, mientras que, a menudo, acostumbrados a superar los primeros
cursos sin esfuerzo y dominados por el aburrimiento que supone aprender
a un ritmo más rápido que el del resto de compañeros,
estos niños no desarrollan unos hábitos de estudio y no
es raro que presenten bajo rendimiento escolar ante la falta de estimulación
intelectual y nuevos retos.
A todo esto
se añade el hecho de que suelen ser también niños
problemáticos en la escuela, al rechazar la autoridad de los maestros
y resultar demasiado inquietos y activos.

Lo que marca la Ley
No obstante,
una vez detectadas las características especiales del niño,
los inconvenientes pueden multiplicarse a la hora de aplicar la ley, puesto
que la normativa actual supone, según los expertos, diversas trabas
administrativas para los afectados.
"Aunque
se contemplan adaptaciones curriculares y flexibilizaciones del periodo
de escolarización, no siempre es fácil conseguir que en
los colegios se apliquen estas medidas. Es curioso que existan colegios
específicos dirigidos a otro tipo de alumnos, como los deportistas
de alto rendimiento, y no aquellos centros que requieren los alumnos superdotados",
lamenta Montes.
En concreto,
la Ley de Calidad de la Educación (LOCE) recoge varios Decretos
en los que se contemplan las adaptaciones curriculares y las flexibilizaciones
del periodo de escolarización o, lo que es lo mismo, la aceleración
de los periodos escolares. Esto significa que un alumno con sobredotación
intelectual puede iniciar el la escolarización un año antes
de lo establecido o saltarse algún curso.
En total,
se puede acelerar hasta tres años en la escolaridad obligatoria
y otro más en la post obligatoria, si bien, recuerda Montes, "todas
las comunidades autónomas tienen competencias en materia de Educación,
por lo que la legislación emitida por el Ministerio de Educación
es posteriormente adaptada, produciendo grandes diferencias de unas comunidades
a otras en cuanto al tratamiento y los medios que ponen a disposición
de estos alumnos".
Respecto
a las becas o ayudas económicas que reciben los interesados, en
la actualidad, el Ministerio de Educación concede becas para "alumnos
con necesidades educativas especiales" -dentro de este grupo se encuentran
los superdotados- dirigidas a la realización de programas específicos
aunque, según denuncia desde AESAC, "los criterios
para optar a las mismas son lo suficientemente restrictivos como para
hacerlas casi inexistentes". Para mayor información se puede
consultar la página web www.becas.mec.es

Dónde acudir
Pese a que
no existen centros especializados para tratar a estos niños, diversas
asociaciones y gabinetes psicológicos se encargan de asesorar a
padres e hijos y ofrecen las soluciones más adecuadas para cada
caso. Es en estos lugares, precisamente, donde se realizan las pruebas
pertinentes para verificar la peculiaridad del menor y se dan los primeros
pasos en el correcto tratamiento del mismo.
En cualquier
caso, ante la menor sospecha, siempre se puede acudir a los servicios
de orientación con que cuentan la mayoría de los colegios
o a los Departamentos de Educación de cada territorio o provincia.
Con esta intención abrió sus puertas hace varios años
el Centro para Jóvenes con Talento-CTY España, una iniciativa
para el desarrollo del talento en diversas áreas académicas
con la que se pretende dar respuesta a una demanda cada vez más
creciente por parte de la comunidad educativa y que está basada
en el modelo de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore (Estados
Unidos).
Ubicado en
Navarra, el CTY ofrece en horario extraescolar diversos programas semanales
-en los que los niños profundizan en conocimientos informáticos,
técnicas de laboratorio, matemáticas o escritura creativa,
según sus gustos-, los sábados por la mañana o intensivos
de verano, de tres semanas de duración y en los que se fomenta
la convivencia con compañeros de similares intereses intelectuales.
"Pensar
que el talento se desplegará por si mismo, sin una intervención
adecuada, es equivocado. La identificación es un proceso útil
que resulta imprescindible para aquellos alumnos que precisan de un nivel
de reto y estímulo muy superior al ordinario. Pretender una educación
igual, al mismo ritmo, para todos los alumnos es como intentar calzar
a todos los niños de la misma edad con zapatos del mismo número",
subraya un portavoz del centro.
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